Rubia universitaria se confía y le hacen la colita

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Con su minifalda, la esceocesa, esa a cuadros y tablitas, aun con su camisa blanca, invitó al compañero a su casa. Vamos a la habitación le dijo, avisando antes que no hay riesgos, solo están ellos en casa. La señal es mas que clara, sentarse a estudiar será lo último que piensen. Un beso destruyó distancias, manos rápidas dejaron su piel blanca a la vista. Mojada luego de varios orgasmos, sintió un dedo, raro, incómodo, pero de repente, le ha gustado. Lo mira, con sorpresa, pero la curiosidad gana y le hacen la colita.